¿Podría ser la vida una prueba?
La vida no es solo una serie de eventos aleatorios, sino una prueba de Dios.
Él nos prueba en cómo somos pacientes en los momentos difíciles y en cómo usamos las bendiciones que nos ha concedido.
Cada prueba que enfrentamos es una oportunidad para acercarnos a Dios y aprender de ella.