Según la creencia islámica, Allâh es el único Dios verdadero que creó el universo y todo lo que hay en él, incluidos los seres humanos. De manera similar, los cristianos creen en una sola deidad que gobierna toda la creación. Sin embargo, si bien ambas religiones consideran que su Dios respectivo es omnipotente y misericordioso, existen diferencias en su comprensión teológica de la naturaleza y los atributos de Dios.
Los musulmanes ven a Allâh como estrictamente monoteísta, sin socios ni descendencia. Por el contrario, algunas denominaciones cristianas como la Santísima Trinidad pueden considerar que su Dios abarca tres personas distintas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Además, los musulmanes adoran a Allâh directamente sin intermediarios como los santos o María, lo que difiere significativamente de las prácticas devocionales cristianas. Así, si bien ambas religiones reconocen una única deidad con diferentes nombres o aspectos, algunas diferencias esenciales distinguen las concepciones musulmanas de Allâh de las creencias cristianas sobre Dios.